en conocida por mi familia y amigos mi incapacidad para manejar cosas con botones más alla de una blusa y la placa de inducción.Por eso mucho me temo que este articulito va a quedar un poco deslucido al no poder añadirle una foto jocosa que ilustre mi exposición.
Aunque hoy en día quede mal decirlo ( puesto que las mujeres se supone tenemos que estar por encima de esas cosas) me encantan las revistas femeninas o como las rebautizó mi prima "la Superwoman" : esas revistillas que alienan a la mujer.
La verdad es que un poquito de razón ya lleva, pues lo mismo te levantan la moral dándote ideas para reciclar tu vestuario ( bueno sólo te animan 5 minutos hasta que realmente ves que lo de tu armario no tiene remedio), que te hunden en la miseria vendiéndote que todas las famosas en realidad llevan en su interior una mujer insegura como tú, JA! Me cuesta creer que Eva Mendes, que de lo buena que está en los anuncios de Calvin Klein te dan ganas de hacerte lesbiana, se levante un día , se mire al espejo y necesite un desfibrilador para volver en sí.
La última incursión que hice en estas biblias de la mujer moderna fué en su formato web y por curiosidad entré en la página de sexo. Para mi asombro me pareció tan light que hubiera jurado que la hubieran escrito las Madres Mercedarias. Los dos únicos artículos que captaron mi interés fueron : "Errores que no debes de cometer en los primeros encuentros sexuales" y " Las modas en depilación íntima".
El primer artículo era extenso de narices (por lo visto no debemos dar pie con bolo con los hombres y quedamos como unas maniáticas de tomo y lomo). Casi casi te decía que por poder no podías ni ir al baño al terminar, y recalcaba dos cosas muy curiosas, la depilación y no apagar la luz.
Hombre, yo no estoy muy puesta en relaciones esporádicas( salvo en lo todo esporádicas que se vuelven dentro del matrimonio) pero lo de estar perfectamente depilada por si acaso, estresa bastante, porque lo que los hombres desconocen es que entre depilación y depilación a la cera hay que dejar crecer el vello, con lo cual, o llevas un calendario depilatorio-sexual muy al día o ya te estás llevando a la casa del susodicho una maquinilla para hacerte un apaño ( si no eres muy diestra llévate también tiritas y un kit para torniquetes).Que ni se te ocurra hacerlo con una de sus maquinillas porque se acabó la relación ; la maquinilla y la comida del restaurante no se comparten.
El tema de apagar la luz siempre se lo toman a la tremenda, te dicen que estás obsesionada por tu celulitis o que él va a creer que no le encuentras atractivo... tonterías. Lo de la celulitis se nota hasta sin luz, y lo de no parecerte atractivo creo que nadie es tan idiota de acostarse con uno al que no puedas mirarle a la cara. Para mi, lo de la luz apagada conlleva más un poco de misterio y sensualidad ( tampoco hace falta que esté todo a oscuras) , y muchas veces arregla los problemas decorativos de la estancia, como los Sagrados Corazones del cuarto de tus padres, la bicicleta elíptica y el poster del equipo ciclista Euskaltel haciéndote la ola en plena faena, o la colcha que hace que te chirríen los dientes (¡ vete a Ikea por Dios!)
Lo de la depilación íntima ya me pareció de ciencia ficción. Mostraban una especie de plantillas ( que más bien asemejaban los accesorios de la churrera para hacer pastas que por cierto no los usa nadie) para recortarte el vello púbico con forma de corazón, de flor... vamos, que la sorpresa está asegurada. Lo que no se han parado a pensar es en el poco tiempo del que disponemos las mujeres para ponernos atractivas ( por no decir para parecer que somos seres vivos) y que limitan nuestra depilación íntima a realizar con la cuchilla un triángulo más o menos equilátero y con irregular fortuna. Vamos, que con que no parezca que nos asoma una tarántula por las braguitas ( o bragazas de cuello vuelto) nos contentamos.
Caramba, qué difícil es ser mujer y que poco sabemos sobre lo que les gusta a los hombres. Tendremos que ponernos a ello... si es que nos queda un ratito entre depilación y depilación.