Mujeres: el camino más corto entre dos puntos es...la espiral.
Cuando escuché el título de esa horripilante canción de Maria Isabel (pequeño triunfito) Antes muerta que sencilla no imaginaba toda la verdad que encierra sobre el mundo femenino, bueno no hay que generalizar, más bien el de algunas mujeres entre las que yo misma me incluyo.
Si hay algo que siempre he envidiado de los hombres es su facilidad para desconectar de las cosas (salvo si hay dinero y trabajo de por medio).Un hombre segun sale de casa ya no se acuerda de que tiene familia salvo que le avisen por el móvil de que su casa está ardiendo.Nosotras sin embargo tenemos la rara habilidad de estar preocupadas por todo y si nos es posible por todo "a la vez".
Más de una vez me he ido a trabajar pensando :
-¿La ama ya se acordará de cómo preparar el biberón al niño? A lo mejor no lo tiene lo suficientemente claro con la media docena de post-it que le he dejado pegados por toda la cocina.
-¿Ya se acordará mi Txurri de que hoy no tengo turno de tarde como pone en el caótico calendario que he fotocopiado a toda la familia (incluída la política) porque se lo he cambiado a una compañera para ir al ginecólogo? Seguro que no viene a comer, y yo aquí con un quintal de lentejas.
Y así podría citar muchos casos más, pero no es cuestión de aburrir. A lo que me refiero es a que a veces las cosas son mucho más sencillas de lo que parecen y tendemos a darle una importancia inusitada, cuando para los que nos rodean no suponen tal problema.
Una de las cosas que me reafirmó en esta creencia fue que yo estaba convencida de que era imposible acudir a una cita con un tío si no estaba convenientemente depilada.Ese tema me obsesionó durante meses estando saliendo ya con uno y descubrí (no sin asombro) que a partir de cierto momento los hombres ya ni te miran las piernas salvo para decirte que el largo de tu falda es a todas luces excesivo. Así que cuando se lo comenté al chico en cuestión le dió un ataque de risa: "Hombre, no es que me dé igual que parezcas un oso, pero yo no veo esos pelos que tú dices"
Y tenía razón, porqué preocuparnos por tres pelos ridículos que para fijarte en ellos necesitas rodearlos con rotulador rojo, cuando lo que de verdad gusta es una actitud natural y espontánea.
Nuestro mayor potencial está en nuestra cabeza, deberíamos usarla para vivir mejor y disfrutar la vida, no para crearnos problemas inexistentes.
A veces menos es más, y yo tengo alguien fantástico para recordármelo todos los días.

Etiam dijo
Me encanta!
No tengo ni hijos, ni marido, pero me sinto super identificada contigo. Y me gusta sobre todo esa gracia especial que tienes cuando cuentas las cosas. He aqui una devota. Zorionak eta Eskerrikasko!
13 Mayo 2005 | 01:07 PM